La piel de nuestra mascota actúa como una barrera de defensa contra agentes externos climáticos e infecciosos. Es el órgano más extenso del organismo y también reflejo del estado de salud, por lo que debemos prestar atención a ciertos cambios y consultar con nuestro veterinario.
Alergias
Son uno de los problemas más frecuentes. Pueden ser causadas por alimentos, ácaros del polvo, polen, hongos o parásitos como las pulgas. Se manifiestan con picazón intensa, enrojecimiento, pérdida de pelo y lesiones por rascado. El tratamiento depende de la causa y debe ser indicado por el veterinario.
Dermatitis
Inflamación de la piel que puede tener múltiples causas: alérgica, por contacto, atópica o seborreica. Los síntomas incluyen enrojecimiento, descamación, mal olor y picazón. Requiere diagnóstico veterinario para identificar la causa y el tratamiento adecuado.
Hongos (tiña)
Infección fúngica que causa pérdida de pelo en zonas circulares, descamación y picazón. Es contagiosa entre animales y puede transmitirse a humanos. Requiere tratamiento antifúngico bajo prescripción veterinaria.
Sárna
Causada por ácaros micósicos que se alojan en la piel. Produce picazón intensa, costras y pérdida de pelo. Existen dos tipos principales: sarcoptéica (muy contagiosa) y demodécica (menos contagiosa). Ambas requieren tratamiento veterinario.
Consejos generales para la salud de la piel
- Mantén al día la desparasitación interna y externa.
- Usa shampoos adecuados para la especie y tipo de piel.
- Brinda una alimentación balanceada rica en ácidos grasos omega-3 y omega-6.
- Cepilla regularmente el pelaje para detectar cambios a tiempo.
- Ante cualquier cambio en la piel, consulta con tu veterinario antes de aplicar cualquier producto.