El seguimiento médico en cada etapa de vida de la mascota, detecta a tiempo cambios clave en su salud y bienestar.
La medicina preventiva se ha consolidado como el pilar del bienestar animal, ya que permite anticiparse a enfermedades y acompañar de forma adecuada cada etapa de vida, desde el crecimiento hasta la vejez, identificando alteraciones que muchas veces avanzan de manera silenciosa, tanto en perros y gatos.
El médico veterinario Lenin Paredes explica que cada fase requiere un enfoque distinto. En la etapa inicial, cuando es cachorro, las evaluaciones permiten descartar enfermedades congénitas, alteraciones óseas o problemas de mordida. También recomienda realizar un perfil básico durante el primer año de vida del perro o gato, que incluya hemograma y análisis de función renal y hepática.
“Los primeros meses de vida de tu mascota son fundamentales para establecer una base de salud y detectar cualquier condición que pueda afectar el desarrollo”, señala el especialista. Durante esta etapa son indispensables las vacunas y sus refuerzos, ya que protegen contra enfermedades infecciosas. La desparasitación interna suele realizarse cada tres meses, aunque puede ajustarse según el estilo de vida y el nivel de exposición, idealmente con apoyo de exámenes de heces.
Revisiones anuales
En la etapa adulta de la mascota, entre los 2 y 7 años, se recomienda al menos una valoración general anual, incluso cuando no existan síntomas visibles. Estas revisiones permiten monitorear órganos como riñones e hígado, además de parámetros metabólicos, ya que muchas enfermedades progresan sin señales claras. “Es común que las enfermedades internas avancen sin mostrar síntomas al inicio, por eso el control periódico es clave”, indica Paredes.
En la etapa senior, cualquier cambio físico o conductual debe tomarse como señal de alerta. Si el animal muestra dificultad para moverse, disminución brusca de actividad, cansancio excesivo o episodios como convulsiones requieren atención inmediata. A mayor edad, la frecuencia de evaluación debe incrementarse, debido al mayor riesgo de enfermedades renales, hepáticas y metabólicas, muchas de evolución silenciosa.
Exámenes preventivos
El especialista destaca la importancia de los análisis de sangre, valoraciones dentales y estudios cardíacos, ya que permiten detectar problemas antes de que se agraven. “Un diagnóstico temprano en nuestra mascota, permite actuar con un plan adecuado y mejorar significativamente el pronóstico”, enfatiza el veterinario.
También recomienda no retrasar la consulta ante cambios en el comportamiento o la salud del perro o el gato, y reducir el estrés durante las visitas mediante manejo adecuado, feromonas o sedación controlada cuando sea necesario, siempre bajo supervisión profesional.
NOÉ DICE
Cuidar la salud de nuestro perro o gato desde hoy no solo mejora su calidad de vida, también les regala más años de alegría, vitalidad y bienestar junto a su familia.