Mucho se habla del rescate y adopción de perros, pero los gatos también necesitan un hogar. No solo para tener agua y comida, sino para recibir todos los cuidados que merecen: chequeos veterinarios, vacunaciones, desparasitaciones, castración y el vínculo con su familia.
El tiempo de juego es indispensable para su desarrollo. Los veterinarios recomiendan que los gatos no salgan de casa, y existen muchos implementos para enriquecer su ambiente y mantenerlos entretenidos. Una dieta rica en proteína de origen animal los mantendrá alejados de la caza y fuera de peligro.
A continuación, algunas historias reales de rescates felinos en Guatemala que pueden motivarte a integrar un gato a tu familia.
Benji
“Estaba en una casa de descanso en Escuintla. Benji llegó lastimado, débil y desganado. Lo traje a la capital en una caja improvisada. Pesaba cuatro libras y le diagnosticaron infección intestinal, desnutrición severa y catarro. Con medicinas y vitaminas, en un mes dobló su peso. Ahora es un gatito gordito y re consentido.” — Lourdes Mendoza.
Simón
“Simón llegó junto a sus dos hermanitos a nuestro garaje. Mi mamá decidió quedarse con él y es lo mejor que pudimos haber hecho. Es súper cariñoso, le encanta jugar a las escondidas, meditar en el jardín y maullar hasta el cansancio por una galletita.” — Karla Lainfiesta.
Oreo
“Oreo era uno de los gatitos que deambulaban en un edificio de apartamentos. Lo adopté cuando era bebé. Tuvo muchas aventuras: se subió a un árbol de noche, se escapó al mudarnos y desapareció un mes. Una madrugada regresó solo a la puerta. Ahora lleva ocho años conmigo y ha entendido que donde estoy yo, allí es su hogar.” — Andrea Quezada.
Wasabi y Plui
“A inicios de la pandemia una gata callejera dio a luz en el motor de un carro frente a casa. A los pocos días murió, dejando huérfanos a sus crías. Sobrevivieron tres gatitos. Dos viven con nosotros: Wasabi y Plui, los nuevos miembros de la familia.” — Anamaria Arroyo.
Adoptar un gato puede no cambiar tu vida, pero definitivamente cambiará la de él. ¡Anímate!