Los parásitos son uno de los problemas de salud más comunes en perros y gatos. Conocerlos te ayudará a prevenirlos y actuar a tiempo.
Parásitos externos
Pulgas: son los parásitos externos más frecuentes. Causan picazón intensa, dermatitis alérgica y pueden transmitir ténias. Se reproducen rápidamente en el ambiente del hogar. La prevención con pipetas, collares o comprimidos mensuales es clave.
Garrapatas: se adhieren a la piel y pueden transmitir enfermedades graves como la ehrlichiosis y la babesiosis. Revisa a tu mascota después de cada paseo por zonas de vegetación. Nunca las arranques con los dedos; usa una pinza especial o consulta a tu veterinario.
Ácaros: causan sarna y otitis. La sarna sarcoptéica produce picazón intensa y pérdida de pelo. Los ácaros del oído provocan inflamación y secreciones oscuras en el canal auditivo.
Parásitos internos
Lombrices intestinales (ascaris): muy comunes en cachorros. Pueden transmitirse a humanos. Los síntomas incluyen barriga hinchada, diarrea y retraso en el crecimiento.
Ténias: se adquieren al ingerir pulgas infectadas o carne cruda contaminada. Se detectan por la presencia de segmentos blancos en las heces o alrededor del ano.
Giardia: parásito intestinal que causa diarrea crónica y pérdida de peso. Se contagia por agua o alimentos contaminados.
Prevención: desparasita a tu mascota de forma regular según las indicaciones de tu veterinario, tanto interna como externamente. Una mascota bien protegida es una mascota sana.