Más allá de una edad determinada, el envejecimiento de tu mascota se determina por su estado físico. Las razas pequeñas entran a la etapa geriátrica alrededor de los 10 años, y las razas medianas y grandes entre los siete y ocho años.
Proveer a tu mascota los cuidados necesarios en una etapa temprana puede retrasar su vejez: una dieta adecuada, suplementos preventivos según la raza, castración (que puede generar dos a tres años más de vida), control del peso, salud bucal y vacunas completas.
Señales de vejez y necesidades especiales
- Sedentarismo: movimientos lentos y preferencia por ladrar en lugar de correr. Los juegos deben ser menos intensos.
- Aumento de peso: por acumulación de tejidos grasos. Se recomienda dieta geriátrica con reducción de carbohidratos y grasas.
- Enfermedades periodontales: las razas pequeñas son más propensas a la pérdida de piezas dentales. Usa productos para el cuidado dental.
- Pérdida de vista y oído: el deterioro de la vista se reconoce por la aparición de cataratas. Acércate siempre con cuidado para no asustarlos.
- Pérdida del control de esfínteres: requiere paciencia por parte de los dueños.
- Debilitamiento del sistema inmunológico: asegúrate de que tenga todas las vacunas y una alimentación rica en vitaminas E y C y zinc.
- Deterioro del sistema termorregulador: córtale el exceso de pelo en época de calor y abrígalo en días fríos.
Cuidados vitales
En la vejez los perros deben ser evaluados por el veterinario cada dos meses. La alimentación geriátrica requiere mayor contenido de vitaminas C y E, proteínas, zinc, manganeso, ácidos grasos poliinsaturados y fibra.
Noé dice: para que las caminatas no se detengan en la vejez y evitar pérdida de masa muscular, realízalas más despacio, con descansos frecuentes, cuando el sol no sea intenso y llevando agua para el perro.