Los gatos son animales de rutinas. Mudanzas, visitas, cambios de alimento, remodelaciones o la llegada de un nuevo integrante pueden generarles estrés. Aprender a detectarlo es clave para ayudarlos.
Señales de estrés en gatos
- Lamido excesivo: zonas con falta de pelo, irritación de la piel o depilación del vientre o las ingles.
- Problemas urinarios: orina fuera del arenero, va muchas veces sin orinar, vocaliza al orinar, orina de color anaranjado o rojizo. Requiere consulta veterinaria urgente.
- Problemas gastrointestinales: vómitos frecuentes, diarrea, defecar fuera del arenero, pérdida de apetito.
- Maullidos excesivos en momentos inusuales.
- Agresividad repentina con personas u otros animales.
- Esconderse más de lo habitual o alejarse de ti.
Enriquecimiento ambiental para reducir el estrés
- Repisas en altura sobre la pared para que pueda subirse y sentirse seguro.
- Gimnasio para gatos: estructuras verticales con sisal y alfombra que funcionan como diversión y descanso.
- Más platos de comida distribuidos por la casa para reducir la competencia entre gatos.
- Fuente de agua: les encanta jugar con el agua corriente.
- Juguetes símil presa: pajaritos de peluche, roedores con rueditas, varitas con plumas.
- Feromonas en spray o difusor ambiental: generan sensación de calma y tranquilidad.
Fuente: Agustina Bermudez, veterinaria.