Si estás comenzando el vínculo con quien será tu fiel amigo, es fundamental estar dispuesto a darle amor, educación y límites. Todo en su justa medida los convertirá en inseparables.
Alimentación
Decide con tu veterinario el alimento balanceado adecuado. Establece un lugar fijo para los platos y horarios regulares: de 2 a 8 meses, tres o cuatro veces al día. Los premios deben darse inmediatamente después de una buena acción, nunca desde la mesa mientras comes.
Lugar para sus necesidades fisiológicas
Elige un único lugar de fácil acceso y fácil de limpiar. Llévalo allí en los momentos más probables: al despertar, 20 minutos después de comer y tras actividad física. Premia con refuerzo positivo cuando lo haga bien. Si lo hace en otro lugar, retálo verbalmente con una palabra corta y voz firme, nunca con violencia.
Lugar de descanso
Elige uno o varios lugares cómodos. Si duerme en interior, dale su propia cama o manta. Respeta su momento de descanso: ni niños ni adultos deben molestarlo cuando duerme.
Juegos
Ten tres o cuatro juguetes y rótalos. El juego ideal es arrojar-buscar-devolver. Evita tirar del juguete a ver quién gana. El juego de perseguirse es permitido si el cachorro muestra alegría (cola en movimiento), no agresividad.
Paseos
Tres paseos al día, asociados a horarios de micción y defecación. Son fuente de estímulos, socialización y descarga de energía. Recuerda que no puede salir a la calle hasta tener al menos tres vacunas: consulta con tu veterinario el momento adecuado.
Criar a un cachorro requiere paciencia, dedicación y trabajo en equipo, pero todo lo que inviertas te lo devolverá multiplicado en amor y fidelidad.
Fuente: Agustina Bermudez, veterinaria.