Los gatos son reacios al agua por su origen: provienen del Medio Oriente, una zona desértica donde el agua era escasa. Esto los condiciona a desconfiar de este elemento. Sin embargo, los felinos no necesitan bañarse para estar limpios: su saliva elimina la grasa y su lengua rugosa les permite acicalarse eficazmente.
Lo que sí es importante es cepillar su pelaje cotidianamente para evitar que traguen demasiado pelo y tengan problemas digestivos. Si notas que el pelaje de tu gato está opaco, desaliñado, seco o casposo, consulta con tu veterinario: puede ser señal de un problema de salud.
¿Cuándo sí necesita baño?
En casos puntuales (diarrea, suciedad accidental) o por prescripción veterinaria. Por eso es conveniente acostumbrarlo al agua durante su período de socialización, entre los 2 y 4 meses.
Tips para bañar a tu gato
- Usa un recipiente pequeño tipo palangana o la bañera con poca agua.
- Coloca un trapo antideslizante en el fondo.
- Ideal que sean dos personas para sujetarlo.
- Deja correr el agua unos segundos antes para que se acostumbre al sonido.
- Sujétalo con delicadeza pero con firmeza.
- Tomáte todo el tiempo del mundo: los movimientos bruscos generan estrés y miedo.
- Usa agua tibia y mójalo poco a poco, evitando cabeza, ojos y orejas.
- Usa shampoo específico para gatos.
- Evita el secador por el ruido. Frota con una toalla caliente y lleva al gato a un ambiente pequeño y cálido para que se seque solo.
Lo fundamental es que no perciba el agua como un peligro, sino como una opción más para curiosear y disfrutar.
Fuente: Agustina Bermudez, veterinaria.