Cuando tu perro cumple aproximadamente siete años, su comportamiento y necesidades varían. Comienza un período de mayores cuidados. Los perros bien cuidados de jóvenes sufren muchas menos dolencias al envejecer: la prevención es clave.
Señales de envejecimiento a las que prestar atención
Pérdida de apetito o de peso, tos, cansancio, alteración del sueño, debilidad, aumento del consumo de agua, micción frecuente o en lugares erráticos, bultos en el cuerpo, pérdida de orientación y cambios de comportamiento.
¿Cómo ayudarlo?
Alimentación senior: alimentos con menos calorías (por el mayor sedentarismo), menos sodio (para prevenir hipertensión) y componentes que mejoran la movilidad articular.
Ejercicio moderado: el sedentarismo excesivo no es bueno, pero tampoco saltar, correr o subir escaleras. Los paseos suaves y regulares ayudan a mantener la musculatura.
Chequeos veterinarios cada 6 meses: revisión de peso, mucosas, ganglios, corazón, abdomen y boca. Los problemas de gingivitis y sarro se vuelven más severos en esta etapa y pueden causar complicaciones renales y cardíacas.
Chequeo cardiológico y sanguíneo: para detectar patologías asintomáticas de forma temprana.
Ambiente: los perros mayores regulan peor la temperatura y pueden estar incómodos en superficies duras. Una cama más cálida y mullida marca una gran diferencia.
Si nos acompañó en los mejores momentos de nuestra vida, merece toda nuestra paciencia y dedicación en esta etapa. La prevención es la clave para disfrutarlo más tiempo.
Fuente: Agustina Bermudez, veterinaria.