Si tu perro se rasca con frecuencia, se lame las patas o se frota contra los muebles, puede ser señal de un problema de piel que merece atención. El rascado excesivo no es normal y siempre tiene una causa.
Causas más frecuentes
- Alergias: pueden ser alimentarias (a un ingrediente del alimento), ambientales (polvo, polen, ácaros) o por contacto (productos de limpieza, materiales). Se manifiestan con picazón, enrojecimiento, pérdida de pelo y lesiones por rascado.
- Parásitos externos: pulgas, garrapatas y ácaros son causas muy comunes de picazón. Revisa el pelaje de tu perro regularmente.
- Infecciones bacterianas o fúngicas: pueden aparecer como consecuencia del rascado excesivo o de forma independiente. Se manifiestan con enrojecimiento, mal olor, costras o descamación.
- Piel seca: puede deberse a baños muy frecuentes, uso de shampoos inadecuados o deficiencias nutricionales.
- Estrés o ansiedad: algunos perros se lamen o rascan de forma compulsiva como respuesta al estrés.
¿Qué hacer?
No apliques ningún producto sin diagnóstico veterinario: muchos productos pueden empeorar el problema. Lleva a tu perro al veterinario para identificar la causa y recibir el tratamiento adecuado. Mantén al día la protección antiparasitaria como medida preventiva.